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M. 1 • PÁGS. 236-272 • NOVIEMBRE 2020
REVISTA CHILENA
DE DERECHO ANIMAL
ADQUISICIÓN DEL PERRO COMUNITARIO EN CHILE
ACQUISITION OF THE COMMUNITY DOG IN CHILE
PIA BRAVO BREMER
LICENCIADA EN CIENCIAS JURÍDICAS Y SOCIALES.
MAGISTER EN DERECHO
MENCIÓN EN DERECHO PÚBLICO DE LA UNIVERSIDAD ADOLFO IBÁÑEZ
PIBRAVOBREMER@GMAIL.COM
Resumen: Este trabajo se centra en analizar la novedosa figura del perro comunitario,
introducida por la Ley N°21.020 y su Reglamento. Dicho análisis está enfocado en la
adquisición del can sin dueño y su posterior adopción, de acuerdo a las regulación
mencionada. En virtud de ello, se aborda brevemente la discusión sobre el estatus
jurídico de estos animales en Chile para, posteriormente, desarrollar los conceptos
de perro comunitario y ocupación como modo de adquirir. Finalmente, se proponen
las vías de adquirir un perro comunitario en Chile, abordando el caso especial de
los centros de rescate, y la relación entre la adquisición del perro comunitario y la
adopción animal.
Palabras Clave: Perro comunitario, cosa mueble, ocupación, Código Civil, Ley sobre
Tenencia Responsable de Mascotas .
Abstract: This paper analyzes the novel figure of the community dog, introduced by
law N°21.020 and its regulation. The proposed analysis is focused on the acquisition of
the dog without owner and its subsequent adoption, according to the aforementioned
rules. By virtue of this, the discussion on the legal status of these animals in Chile is
briefly addressed, in order to develop the concepts of community dog and occupation
as a way of acquiring. Finally, the ways of acquiring a community dog in Chile are
proposed, addressing the special case of recue centers, and the relation between
the community dog and animal adoption.
Keywords: Community dog, movable property, occupation, Civil Code, Responsible
Pet Ownership Law.
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I INTRODUCCIÓN
El perro representa uno de los animales más inmersos en el diario vivir de la sociedad
chilena. De acuerdo con un microestudio desarrollado por la empresa GfK, el 52% de
los hogares tiene a perros como mascota
1
. Además, existen estimaciones que señalan
que la población canina en Chile se encuentra entre los 2,6 y 3 millones de perros
2
.
Por esta razón, tiene sentido que la Ley N°21.020 sobre Tenencia Responsable de
Mascotas y Animales de Compañía (en adelante, Ley sobre Tenencia Responsable
de Mascotas, Ley sobre Tenencia Responsable o, simplemente, la Ley)
3
se refiera en
múltiples ocasiones a conceptos relacionados con esta especie.
La Ley introdujo un largo catálogo de conceptos que ordenan a los caninos en diferentes
categorías, tales como “mascotas” o “animales de compañía”, “animal abandonado”,
“perro callejero”, “animal potencialmente peligroso” y “perro comunitario. En dicha
línea, uno de los conceptos que llama más la atención es la novedosa figura del “perro
comunitario. Su introducción en el ordenamiento jurídico chileno evoca de inmediato
las siguientes interrogantes: ¿en qué consiste este concepto? ¿cómo interactúa esta
nueva figura con la legislación civil vigente? También, resulta interesante analizar q
modo de adquirir resulta aplicable al perro comunitario, cuáles son las consecuencias
de su introducción en el ordenamiento jurídico chileno, y cómo todo lo anterior se
relaciona con la nueva institución de la adopción animal, presente en el Reglamento
sobre Tenencia Responsable de Mascotas.
Analizar la adquisición del perro comunitario implica el estudio de dos cuestiones
principales: la figura del perro comunitario propiamente tal y el modo de adquirir
aplicable a la misma. En este trabajo, se ha decidido comenzar presentando
brevemente el contexto que envuelve a la introducción de esta figura en la ley
chilena, con el fin de dar cuenta de una situación cada vez más recurrente, a saber,
el reconocimiento jurídico de los animales como seres sintientes, diferentes al resto
de los denominados bienes muebles.
1 GFK. Microestudio GFK: Los chilenos y sus mascotas [en línea] [fecha de consulta: 29-10-19]. Disponi-
ble en: https://www.gfk.com/es-cl/insights/press-release/mascotas-en-chile/.
2 SOTO, Alejandra. Análisis de un problema público no abordado. El caso de los perros vagabundos
y callejeros en Chile [en línea]. Tesis para optar al grado de Magister en Gestión y Políticas Públicas.
Universidad de Chile (Santiago, Chile), 2013. [Fecha de consulta: 12-06-19]. p. 2. Disponible en: http://
repositorio.uchile.cl/bitstream/handle/2250/113119/cf-soto_ap.pdf?sequence=1&isAllowed=y.
3 Ley N°21.020. Chile. (02.08.2017), sobre Tenencia Responsable de Mascotas y Animales de Compañía.
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Para cumplir con los propósitos antedichos, en la primera parte de este trabajo se
revisará el marco global bajo el que se introduce la figura del perro comunitario, el
cual se caracteriza por la polarizada discusión sobre el tratamiento de los animales
no humanos como bienes muebles y el otorgamiento de un estatus especial a los
mismos. En la segunda parte, se desarrollará el concepto de perro comunitario y sus
características, lo cual es importante conocer para tratar la parte tres. Esta última,
abordará la cuestión de la adquisición del perro comunitario, concentrándose en el
estudio de la ocupación como modo de adquirir aplicable. Se revisarán las vías de
ocupación existentes para tal efecto.
Desde ya, es importante señalar que este trabajo plantea que la ocupación representa
el único modo bajo el cual puede adquirirse al perro comunitario. Se postulará en
la parte tercera que este modo de adquirir puede operar bajo dos modalidades:
mediante vía directa, entre adquirente y animal, o mediante vía indirecta, entre
adquirente, intermediario (o interviniente) y animal. En este último caso, será
intermediario(a) aquella persona (o conjunto de personas), natural o jurídica, que
participe en el proceso de adquisición del perro comunitario, por el modo de
adquirir ocupación. Se planteará que pueden existir dos tipos de intermediarios: los
intermediarios de primer tipo, los cuales alimentan y brindan cuidados básicos al
animal, manteniéndolos libres en la vía pública; y los intermediarios de segundo tipo,
los cuales realizarían las mismas funciones, pero extrayendo al animal de las calles y
reubicándolo dentro de un recinto de acceso restringido
Dentro de la dinámica propuesta, se presenta una interrogante de suma relevancia:
¿es necesario que el intermediario adquiera el dominio del perro comunitario por
ocupación, previamente a facilitar que este sea adquirido por un tercero? La respuesta
a esta pregunta dependerá de múltiples factores, entre los que se encuentran: el
cumplimiento de los requisitos de la ocupación, qué tipo de interviniente participa de
este proceso, las prerrogativas del intermediario respecto del nuevo adquirente, y el
nivel de acceso que tendría el nuevo adquirente de ocupar (o adquirir por ocupación)
al animal sin el consentimiento del intermediario. Esto será analizado en la sección
denominada “vías de ocupación de un perro comunitario”, de la tercera parte.
Finalmente, se analizará la relación entre la adquisición del perro comunitario y la
nueva institución de la adopción animal. Al respecto, se sostendrá que la adopción
animal se traduce en la adquisición del dominio de este, con algunas características
especiales. De esta forma, la adopción del perro comunitario podrá homologarse
a su adquisición por el modo de adquirir ocupación, siendo aplicables sus mismos
requisitos. Asimismo, se tendrán en consideración las leyes sobre tenencia responsable
que lo comenzarán a amparar, el eventual elemento afectivo involucrado en la
relación mascota-adoptante y el reconocimiento tácito del animal como un sujeto
susceptible de ser adoptado. En la última parte, se presentarán las conclusiones.
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II ESTATUS JURÍDICO Y RÉGIMEN PATRIMONIAL DE LOS ANIMALES
NO HUMANOS
Antes de comenzar a examinar la adquisición del perro comunitario, se hace necesario
revisar, brevemente, bajo qué estatus se encuentra este animal canino dentro de la
legislación referida a los animales no humanos en Chile. El propósito de esta revisión es
dotar de contexto a la incorporación de esta figura en nuestro ordenamiento jurídico.
La creación del concepto de perro comunitario se enmarca dentro de un debate
instaurado a nivel global, cuyas bases se expondrán a continuación. Tener presente
dicho debate resulta esencial para entender por qué se plantea, por la Ley sobre
Tenencia Responsable, que los animales (específicamente, las mascotas o animales
de compañía
4
), que históricamente en Chile han sido tratados jurídicamente como
meras cosas, hoy son seres sujetos al amparo de un estatuto especial de protección.
Como primera cuestión, es importante señalar que, en los últimos años, se ha
planteado con más fuerza la pregunta acerca del estatus de los animales en los
ordenamientos judicos del mundo. Lo anterior, a raíz de la creciente tensión existente
entre el tratamiento de los animales no humanos como cosas (régimen patrimonial)
y la paulatina configuración de ciertos deberes para con ellos, relativos al adecuado
respeto y protección a su integridad física y psíquica
5
. En dicho sentido, la emergente
rama del Derecho Animal se ha dedicado a tratar esta tensión, ofreciendo posibles
soluciones jurídicas a esta y otras aparentes contradicciones normativas
6
.
En Chile, los animales siguen siendo calificados judicamente como bienes muebles
semovientes (artículo 567 del Código Civil). No obstante, en algunas legislaciones de
derecho comparado, se ha optado por reconocer la sintiencia
7
de estos seres, para
4 Definidas en el artículo 2 N°1 de la Ley sobre Tenencia Responsable como “aquellos animales domés-
ticos, cualquiera sea su especie, que sean mantenidos por las personas para fines de compañía o
seguridad. Se excluyen aquellos animales cuya tenencia se encuentre regulada por leyes especiales”.
En el mismo sentido, se definen en el arculo 1 p) del Decreto 1.007 de 2018, del Ministerio del Interior
y Seguridad Pública, Reglamento de la Ley de Tenencia Responsable.
5 En Chile, dicha tensión se agudiza en el caso de las mascotas y animales de compañía, los cuales
son sujetos de especial protección, de acuerdo con la Ley sobre Tenencia Responsable de Mascotas,
aunque estos se mantienen como cosas muebles bajo la normativa civil. Si bien, el delito de maltrato
animal, presente en los artículos 291 bis y 291 ter del Código Penal, rige respecto de todos los animales
no humanos, la Ley sobre Tenencia Responsable solo lo hace, en principio, respecto de las mascotas
y animales de compañía, los cuales deben cumplir con ciertas características para calificar como tales
(no obstante, pueden pertenecer a cualquier especie).
6 Para más información acerca de la incipiente área del Derecho Animal, ver: CHIBLE, María José. Intro-
ducción al Derecho Animal. Elementos y perspectivas en el desarrollo de una nueva área del Derecho.
Revista Ius et Praxis. Talca, Chile. 2016. 2(22):373-414. También revisar: CHIBLE, María José y GALLE-
GO, Javier (eds.). Derecho Animal Teoría y Práctica. Santiago, Chile. Thomson Reuters. 2018. p. 466.
7 Entendida como la capacidad de cualquier animal de sentir dolor y placer a través de sus sentidos.
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efectos de diferenciarlos de las cosas muebles inanimadas, que no sienten dolor ni
placer
8
. En otras, se ha optado por negar tajantemente su estatus jurídico de cosa,
estableciendo, como salvedad, que estos se rigen por las normas que aplican a las
cosas
9
. Incluso, en algunas legislaciones del mundo, se ha plasmado constitucionalmente
la protección de los animales no humanos, en virtud de la dignidad propia de cualquier
ser vivo
10
, por deberes de compasión existentes
11
o, simplemente, para eliminar la
crueldad ejercida contra estos seres
12
, entre otros motivos
13
.
8 En dicha línea: artículo 515 y 5-14 del Código Civil de Francia (2015), artículo 655 del Código Civil de
Colombia (2016) y artículo 201 B del Código Civil de la República Portuguesa (1966). Información extraí-
da de: GAL. Global Animal Law Project [en línea] [fecha de consulta: 15-11-19]. Disponible en: https://
www.globalanimallaw.org/database/national/index.html.
9 En dicha línea: artículo 287 del Código Civil de Moldavia (2002), artículo 135.3 del Código Civil de la
República de Azerbaiyán (2000), arculo 90 a) del Código Civil de Alemania (BGB) (2002), artículo 641
a) del Código Civil de Suiza (2019), artículo 285 a) del Código Civil de Austria (2019), artículo 2 a) del
Libro III del Código Civil de los Países Bajos (2015), artículo 494 del Código Civil de República Checa
(2012), artículo 898.1 del Código Civil de Quebec (2015) y arculo 511-1(3) del Código Civil de Cataluña
(2006). De estos últimos, solo la normativa de República Checa y Quebec reconoce la sintiencia de los
animales no humanos, junto con negar su estatus de cosa. Información extraída de: GAL. Global Animal
Law Project [en línea] [fecha de consulta: 15.11.19]. Disponible en: https://www.globalanimallaw.org/
database/national/index.html.
10 El artículo 120.2 de la Constitución Federal de la Confederación Suiza (2018) señala: “La Confederación
deberá legislar sobre el uso de material genético y reproductivo de animales, plantas y otros organis-
mos. Al hacerlo, deberá tener en cuenta la dignidad de los seres vivos, así como la seguridad de los
seres humanos, los animales y el medio ambiente, y deberá proteger la diversidad genética de especies
de animales y plantas” (traducción). En: Código Civil de la Confederación Suiza (2019). Disponible en:
https://www.admin.ch/opc/en/classified-compilation/19070042/index.html [fecha de consulta:
23-10-19]. Información extraída de: GAL. Global Animal Law Project [en línea] [fecha de consulta:
15-11-19]. Disponible en: https://www.globalanimallaw.org/database/national/index.html.
11 El artículo 51 A de la Constitución de la República de India (1950) señala: “Será deber de todos los
ciudadanos de la India: g) proteger y mejorar el medio ambiente natural incluyendo bosques, lagos,
ríos y vida salvaje, y tener compasión por las criaturas vivientes” (traducción). En: Constitución de la
República de India (1950). [en línea] Disponible en: https://www.india.gov.in/sites/upload_files/npi/
files/coi_part_full.pdf [fecha de consulta: 15.11.19]. Información extraída de: GAL. Global Animal Law
Project [en línea] [fecha de consulta: 15.11.19]. Disponible en: https://www.globalanimallaw.org/data-
base/national/index.html.
12 En dicha línea: artículo 27.5 de la Constitución de la ciudad de Buenos Aires (1996), artículo 225, párra-
fo 1, parte VII de la Constitución de la República Federativa de Brasil (2010) y arculo 45 de la Constitu-
ción de la República Árabe de Egipto (2014), entre otros. Información extraída de: GAL. Global Animal
Law Project [en línea] [fecha de consulta: 15-11-19]. Disponible en: https://www.globalanimallaw.org/
database/national/index.html.
13 Ver también arculo 10, sección 21 de la Constitución del Estado de Florida (2018) y artículo 20 a) de
la Ley Básica de la República Federal de Alemania (2019). Información extraída de: GAL. Global Animal
Law Project [en línea] [fecha de consulta: 15-11-19]. Disponible en: https://www.globalanimallaw.org/
database/national/index.html.
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Si bien en nuestro ordenamiento jurídico no se ha optado por ninguna de las
opciones expuestas, sí existe jurisprudencia que ha decidido reconocer la sintiencia
de los animales no humanos. Así, en sentencia de Ilustrísima Corte de Apelaciones
de Temuco, Rol N°1705-2006, se señala que: “quien presta un servicio profesional
para cumplir un procedimiento invasivo y doloroso para el animal, que “seguramente
reaccionará en forma violenta ante el dolor que debe soportar”, es quien efectúa el
procedimiento veterinario, y no la dueña, que es ajena a ellos”
14
. De esta forma, se
ha reconocido por un tribunal superior de justicia chileno que los animales, siendo
jurídicamente “cosas muebles”, son capaces de sentir dolor. Lo anterior evidencia
un ánimo de tratar a los animales en correspondencia con su realidad (como seres
vivos sintientes), evitando simplemente referirse a ellos como cosas que pueden
desplazarse por sí mismas
15
.
Los animales siguen siendo calificados como cosas en nuestro ordenamiento jurídico.
Eso significa que rigen sobre ellos las normas de transferencia patrimonial presentes
en el Código Civil. Los animales, al ser bienes muebles, pueden o no tener dueño.
Si tienen dueño, su derecho real de dominio permitirá al propietario usar, gozar y
disponer de ellos. Ahora, es importante establecer que tanto el uso como el goce
del animal, estará limitado a las acciones u omisiones que no causen daño, dolor o
sufrimiento al animal, de forma injustificada. Los comportamientos que excedan ese
margen deberán ser sancionados, al constituir una conducta delictiva tipificada en
los artículos 291 bis y ter del Código Penal como delito de maltrato animal. De igual
modo, es necesario aclarar que este delito ampara tanto a los animales con dueño,
como a los animales sin dueño, sin distinción de especie.
14 Para contextualizar cita, este caso se inicia por una querella infraccional y demanda civil de indemni-
zación de perjuicios por dos ocasionados por un ternero que se escapó de sus tenedores, mientras
estaba siendo castrado y, en la huida, llegó hasta la carretera y generó un accidente con el vehículo del
querellante y demandante civil. Así, la Corte se refiere al sufrimiento del animal durante el operativo
de castración para hacer énfasis en los cuidados y preparación que debe tener el profesional experto
encargado del operativo, al momento de castrar . Ver en: Corte de Apelaciones de Temuco. Parada
con Sanhueza. Recurso de Apelación. (17-06-2008). Rol N°1705-2006. Disponible en: http://corte.
poderjudicial.cl/SITCORTEPORWEB/ [fecha de consulta: 11-06-19]. Información extraída de: MONTES
FRANCESCHINI, Macarena. Derecho Animal en Chile. (1ª edición), Santiago, Chile. Editorial Libromar,
2018. p. 99-109.
15 Igualmente, en sentencia pronunciada por Ilustrísima Corte de Apelaciones de Valparaíso en causa Rol
N°491-2015, se establece que los animales son sujetos de cuidado. Revisar en: Corte de Apelaciones
de Valparaíso. Sociedad Protectora de Cocheros de Viña del Mar y Dueños de Coches Victoria con
Ilustre Municipalidad de Viña del Mar. Recurso de Protección. (02-04-2015). Rol N°491-2015. Disponi-
ble en: http://corte.poderjudicial.cl/SITCORTEPORWEB/ [fecha de consulta: 11-06-19]. La información
presentada ha sido extraída de: MONTES I, Macarena. Derecho Animal en Chile. (1ª edición), Santiago,
Chile. Editorial Libromar, 2018. p. 99-109.
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En paralelo a las normas patrimoniales del Código Civil que regulan a los animales
como bienes muebles, y a las normas penales que prohíben el maltrato animal, la
Ley sobre Tenencia Responsable de Mascotas introduce una serie de reglas, con el
objetivo de proteger la salud y el bienestar de ciertos animales (artículo 1 de la Ley)
16
.
Por ejemplo, el artículo 10 de este cuerpo normativo establece múltiples obligaciones
para el dueño o poseedor de un animal de compía, tales como la correcta
identificación del animal, su inscripción en el registro respectivo, su alimentación y el
manejo sanitario de la mascota o animal de compañía.
El conjunto de normas contenidas en la Ley sobre Tenencia Responsable y su
Reglamento
17
, impone a los dueños o poseedores de mascotas o animales de compañía
un régimen que promueve su adecuado mantenimiento. Este estatuto especial de
protección, el cual se encuentra aparentemente limitado a las mascotas o animales
de compañía, busca promover la tenencia responsable de mascotas en nuestro país
18
.
Entonces, ¿cómo se relacionan las categorías que establece la Ley sobre Tenencia
Responsable de Mascotas y su respectivo Reglamento, con las categorías civiles ya
consagradas y las normas penales sobre maltrato animal? Pareciera que estos cuerpos
normativos operan en vías paralelas. De esta forma, un animal no humano se regiría
siempre por las normas civiles, al ser calificado jurídicamente como bien mueble.
Como se expuso previamente, una de las características que podría diferenciar el
estatus jurídico de los animales del resto de los bienes muebles, además de ser
calificados como semovientes, es que el derecho de uso y goce que recae sobre ellos
se encuentra limitado a las acciones u omisiones que no constituyan maltrato animal,
de acuerdo a lo dispuesto en los artículos 291 bis y 291 ter del Código Penal.
16 Entre otros fines, los cuales se encuentran establecidos en el mismo artículo 1° de la Ley sobre Tenen-
cia Responsable de Mascotas.
17 Denominado “Reglamento que establece la forma y condiciones en que se aplicarán las normas sobre
tenencia responsable de mascotas y animales de compañía y determina las normas que permitin
calificar a ciertos especímenes caninos como potencialmente peligrosos”. En adelante, Reglamento
sobre Tenencia Responsable o Reglamento.
18 Por su parte, el concepto de tenencia responsable de mascotas es definido como el “conjunto de
obligaciones que contrae una persona cuando decide aceptar y mantener una mascota o animal de
compañía, y que consiste, entre otras, en registrarlo ante la autoridad competente cuando correspon-
da, proporcionarle alimento, albergue y buen trato, brindarle los cuidados veterinarios indispensables
para su bienestar y no someterlo a sufrimientos a lo largo de su vida”. Definición contenida en el artí-
culo 2 N° 7 inciso 1° de la Ley sobre Tenencia Responsable de Mascotas. El inciso segundo agrega que:
“la tenencia responsable comprende también el respeto a las normas de salud y seguridad pública
que sean aplicables, así como a las reglas sobre responsabilidad a que están sujetas las personas que
incurran en infracción de ellas, y la obligación de adoptar todas las medidas necesarias para evitar que
la mascota o animal de compañía cause daños a la persona o propiedad de otro”. En el mismo sentido,
se pronuncia el artículo 1 y) del Reglamento.
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Por otra parte, cabe decir que el estatuto judico de derecho público que instaura la
Ley sobre Tenencia Responsable de Mascotas, también interviene, de alguna forma,
en el ejercicio del derecho real de uso y goce que se tiene sobre aquellos animales
domésticos mantenidos por las personas para fines de compañía o seguridad.
Respecto a ellos, la Ley establece una serie de obligaciones para dueños o poseedores,
tales como brindarles alimento, buen trato, albergue y cuidados veterinarios. Dicho
conjunto de obligaciones podría interpretarse como: 1) una limitación al derecho de
utilizar y usufructuar del bien mueble mascota, ya que impone ciertas condiciones
de uso y goce; o 2) un conjunto de estándares de mantenimiento del bien mueble
categorizado como mascota o animal de compañía, probablemente, a raíz del
consagrado interés público consistente en velar por el bienestar de estos seres, y de
otorgarles un tratamiento, de alguna manera, acorde con el de un ser vivo sintiente. Sea
cual sea el caso, el incumplimiento de estas obligaciones recaerá en una infracción,
la que deberá ser sancionada de acuerdo a las disposiciones de los artículos 28 a 31
de la Ley, sin perjuicio de que dicho acto u omisión pueda incurrir en una conducta
tipificada como maltrato animal, como podría ser el acto de no alimentar al animal, o
mantenerlo en malas condiciones de salud, sin atención veterinaria.
En resumen, en Chile los animales se rigen, en el plano general, por las normas
patrimoniales que regulan a los bienes muebles. También, en un plano general (ya
que no se excluyen especies), los animales no humanos se encuentran protegidos
de dos, dolor o sufrimientos injustificados, mediante la tipificación del delito
de maltrato animal. Por otra parte, en un plano especial, dentro de las múltiples
categorías de animales que pueden existir en la ley
19
, se encuentra la categoría de
mascota o animal de compañía, la cual cumple la función de dotar de compía y/o
seguridad a sus dueños o poseedores, igualmente, sin distinción de especie. Estos
tres planos u órdenes jurídicos convergen cuando, por ejemplo, una mascota es
dejada en condiciones de hacinamiento, por su dueño. Dicho acto, de generar algún
daño o sufrimiento innecesario al animal, constituiría un delito penado por ley.
Por su parte, el “perro comunitario”, efectivamente, corresponde a una figura
introducida en la Ley sobre Tenencia Responsable de Mascotas y Animales de
Compañía. Resulta pertinente afirmar que este animal representa jurídicamente una
cosa mueble semoviente, la cual, a su vez, pertenece al gran conjunto de animales
cuyo bienestar se encuentra amparado por las normas penales contra maltrato
animal. No obstante, no es claro si dicha figura califica como “mascota o animal de
compía”, al ser definido por la Ley como un animal sin dueño que es alimentado
19 Como, por ejemplo, las categorías de animales domésticos, domesticados y bravíos presentes en el
artículo 608 del Código Civil.